Lunes - Viernes
09:30 - 14.00 | 16:00 - 19:30

Calle Sánchez Llevot Nº10
Bajo

consulta@drbcortes.com
 

923 994 605
 

Terapia familiar

La terapia familiar es una disciplina psicoterapéutica que centra su intervención en el tratamiento de la familia en su conjunto o en una parte de ella.

La familia es el lugar donde la persona vive muchas de sus experiencias vitales, y en la cual gracias a la interacción con los otros miembros, se va formando como un individuo. Durante ese crecimiento surgen dificultades y problemas que en ocasiones necesitan la ayuda de un terapeuta entrenado en la resolución de este tipo de conflictos para ser solucionados.

El principal objetivo de la terapia familiar es aquel que los miembros de la familia deseen lograr, también se promueve el aumento de la comprensión mutua y el apoyo emocional, el desarrollo de estrategias de afrontamiento y habilidades de resolución de problemas ante diferentes dilemas y situaciones de la vida.

terapia familiar

Aunque mientras más miembros de la familia lleguen a una sesión es más fácil alcanzar los objetivos que se plantean, no es necesario que esté toda la familia para hacer terapia familiar, o inclusive se puede hacer solamente en la presencia de uno o dos miembros (generalmente los más interesados en que se solucione el problema) para producir cambios.

Algunas situaciones en que una familia podría beneficiarse de esta terapia son problemas los síntomas psicológicos en uno o más miembros de la familia producidos por una enfermedad física o psíquica (enfermedades crónicas, enfermedades degerativas como la demencia, esquizofrenia o trastornos bipolares, por poner unos pocos ejemplos), trastornos psicosomáticos, salud mental infantil y de adolescentes con problemas de comportamiento (hijos considerados muy rebeldes o muy inhibidos), dificultades sexuales en la pareja, discrepancias educativas en los padres, abuso de alcohol y de otras sustancias, problemas matrimoniales, incluidos la separación y el divorcio, problemas de adopción, promoción de habilidades parentales, experiencias traumáticas, el duelo, la violencia doméstica, dificultades relacionadas con el envejecimiento y especialmente los problemas de la conducta alimentaria como la anorexia y la bulimia.

Cuando la familia siente que no puede resolver el conflicto. O la pareja se plantea que su evolución les está llevando a un deterioro de la relación, es entonces cuando conviene pedir ayuda. Esto suele ocurrir cuando ya se lleva un tiempo lidiando con el problema o cuando otro profesional del ámbito de la salud lo recomienda.

Existen muchos modelos de terapia familiar. Desde su aparición, a mediados del siglo pasado, existen numerosas escuelas y enfoques de cómo se debe hacer la terapia. Particularmente, trabajo con la Terapia Sistémica Breve, que engloba a varias escuelas estrechamente relacionadas entre si como son: la Terapia Estructural de Salvador Minuchin, la Terapia Estratégica del modelo del Mental Research Institute (MRI) de Palo Alto, la Terapia Estratégica de Haley y Madanes, la Terapia Centrada en Soluciones y otros modelos colaborativos.

Desde estos enfoques, tratamos de abordar el problema de una manera eficiente con el menor número de sesiones, pero siempre las que sean necesarias. De acuerdo a los estudios en psicoterapia, se suelen emplear de 7 a 8 sesiones para resolver la queja familiar de una forma significativa, sin embargo, pueden ser menos o más.

Una sesión de terapia familiar dura aproximadamente entre 60 y 90 minutos. El espacio entre sesión y sesión suele variar de acuerdo a la intensidad o naturaleza de la dificultad o problema a tratar. Lo más usual es que entre la primera y la segunda sesión transcurran 2 semanas. Luego a medida que se vaya avanzando en las mejorías este intervalo entre sesión y sesión se va aumentando llegando a ser de tres semanas, un mes o mes y medio. Dentro de la sesión se utilizan las técnicas y las estrategias que el terapeuta considere conveniente para cada caso particular dentro de respeto y las propias creencias de los miembros de la familia. Al final de cada sesión se suele dejar una o varias tareas para que los miembros de la familia la practiquen en casa hasta la próxima cita.

Al igual que en la terapia individual, la terapia termina cuando la familia considera que ya no es necesario continuar con el tratamiento debido a una mejoría de la situación, o de común acuerdo con el terapeuta y si es necesario se puede hacer una cita a mediano plazo para ver cómo van las cosas.